El Yanqui excepcional


El día 3 de diciembre, el New York Times publicó un editorial intitulado “Penumbra mas no condenación” en el que se contrapone al pronóstico del Consejo Nacional de Inteligencia de que los EE. UU. perderán su posición dominante en el mundo durante el presente siglo.  Según el New York Times, los EE. UU. pueden mantener su posición un siglo más y dice explícitamente que  “puede y debe ser el lider”.

Cerca de 200 personas comentaron sobre el editorial y a continuación me propongo analizar los comentarios.  Cabe recordar que los comentarios no necesariamente representan el sentir de los EE. UU.  ya que no es una muestra aleatoria sino una muestra autoseleccionada de personas que tienen acceso al internet, que leen el New York Times en linea y comentan.  Aun así, me parece que un análisis nos da cierto indicio de cómo piensan los estadounidenses ante la posible perdida de hegemonía y qué palabras usan para expresar sus ideas sobre el tema.

Dividí los comentarios en dos grandes categorías: el primero es de personas que están de acuerdo con el editorial, a saber, que los EE. UU.  “Puede y debe ser el lider” y el segundo de los que están en contra.  Cada categoría representa aproximadamente la mitad de los comentarios.  Repito, esto no necesariamente indica que la mitad de los estadounidenses están a favor y la otra mitad en contra de continuar su “liderazgo” como lo llama el New York Times.  Esto no puede deducirse de una cadena de comentarios.

Empezando por la primera categoría, las personas que están a favor de que EE.UU siga siendo líder mundial, la mayoría aduce razones relacionadas a las características excepcionales de los EE. UU., esto es, que es como ningún otro.  Las dos características excepcionales que más se mencionan son la económica (la economía más grande, la gente más innovadora, la mejor tecnología) y la moral (los mejores ideales entre los cuales se encuentran el amor a la libertad, la tolerancia y la superioridad moral a secas).  Otras características excepcionales mencionadas son el poderío militar, la inteligencia y la mejor constitución y democracia.

En la categoría a favor del liderazgo global, también se menciona bastante que éste no es impuesto sino solicitado por el mundo, ya sea porque el resto del mundo es irresponsable o se quieren ahorrar dinero en armamento militar.   Otros creen que Obama es el líder natural del mundo dadas sus excepcionales virtudes.

En realidad muy pocos mencionan el aspecto militar del liderazgo y hasta hay algunos que no creen que tal liderazgo exista, creen que EE. UU. tiene la misma posición en el mundo que cualquier otro país.

También resulta interesante analizar las palabras que se usan en la categoría pro-liderazgo para expresar la posición de los EE. UU. en el mundo.  La mitad usa palabras que no denotan supremacía como “lider”, “un país poderoso”, “un farol” e “influyente”  mientras que la otra mitad usa expresiones que sí indican supremacía como “el más poderoso”, “el poder dominante” y “el número uno”.

Ahora paso a analizar la segunda gran categoría, la mitad,que no está de acuerdo con el editorial de The New York Times.  Los dos temas más mencionados fueron que el editorial parte de supuestos de excepcionalismo nacional y que el llamado liderazgo en realidad es supremacía militar.  Se comenta que el sentimiento de ser parte de un país excepcional y único es en realidad arrogancia, vanidad y falta de madurez y que la supremacía militar no se ha logrado porque el resto del planeta admire las virtudes excepcionales de los EE.UU.  y del estadounidense promedio sino por medio de invasiones, golpes de estado y un presupuesto militar equivalente al del resto del mundo en su conjunto.  En cuando a las palabras que se usan en esta categoría para referirse a la posición de los EE. UU. en el mundo resaltan “número uno”,  “imperio”, “superpotencia” y “hegemonía”.

En general, llama la atención la casi nula interacción que hay entre los dos bandos ya que no se responden entre sí ni dan la impresión de que se leyeran los comentarios ajenos antes de escribir. Dan la impresión de dos grupos religiosos que se respetan describiendo cómo vive su fe cada uno y sin ninguna intención de convertir al bando contrario.  Tampoco hay en el editorial o los comentarios algún indicador de conocimiento de lo que se piensa y se ha comentado sobre el tema de la hegemonía estadounidense en el resto del mundo.  Tanto el bando en pro como el en contra parecieran creer que el futuro de la hegemonía estadounidense dependiera de una decisión interna.

En conclusión, este ejercicio me ha recordado a las noticias, editoriales y blogs financieros antes del colapso de la banca de inversión.  Muy pocos lo vieron venir y adjudicaban el crecimiento económico a la superioridad de su sistema, de su gente, de su tecnología, como parte de un orden natural incuestionable mientras se seguía especulando y contrayendo deudas.  Parece que el colapso de imperio también les va a caer de sorpresa.

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