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Paul Samuelson: Obituario Tardío de un Cómplice


 La más reciente crisis del capitalismo global ha resucitado el trabajo de varias figuras en la historia del pensamiento económico. Algunos ejemplos son: las contribuciones de John Maynard Keynes en torno al papel que desempeña la incertidumbre y la posibilidad de intervenciones gubernamentales en los mercados; Joseph Schumpeter y su énfasis en el papel que desempeña la “creación destructiva” en el ciclo de vida capitalista; el análisis de Hyman Minsky sobre la volatilidad en los mercados financieros relacionada con actividades especulativas; y, finalmente, la crítica general de Karl Marx sobre las contradicciones inherentes del sistema capitalista.



Ahora bien, la crisis también ha sacado a relucir otra lista de pensadores que en estos momentos no gozan del favor de la disciplina económica dado que de una manera u otra sus trabajos apoyan una ideología que ha quedado “refutada” con la presente coyuntura. En términos generales, ese pensamiento expone que una combinación de mercados libres y competitivos y los incentivos asociados con la propiedad privada, junto a un mínimo o ninguna intervención por parte del gobierno, al menos en cuanto a lo social se refiere, son el mejor andamiaje para acomodar los deseos de individuos que buscan maximizar su beneficio personal.

En esa lista de “condenados” tenemos a reconocidos economistas como Milton Friedman, Eugene Fama, Alan Greenspan, y Larry Summers, cuyos desarrollos teóricos y declaraciones públicas promovieron, de una manera u otra, la visión de que los mercados y sus mecanismos de operación son eficientes, y más cuando son liberados de “regulaciones”.



Resulta interesante, aunque no sorprendente, que un nombre que no suene mucho en este tipo de discusión sea el de Paul Samuelson, quien murió el 13 de diciembre del año pasado y es considerado como el economista más importante de la segunda mitad del siglo 20. En 1970 Samuelson fue el segundo en otorgársele el premio Nobel en Economía, y primer estadounidense. Se le dio el premio “por su trabajo científico a través del cual ha logrado desarrollar una teoría económica estática y dinámica, y por contribuir de manera activa a que se elevara el nivel de análisis dentro de la ciencia económica”.



Samuelson realizó sus estudios doctorales en Economía en Harvard bajo la tutela de Schumpeter, Vassily Leontief y Alvin Hansen. Su disertación doctoral sirvió de base para la publicación en 1948 de su libro Foundations of Economic Analysis, obra que establecería las normas para llevar a cabo la “ciencia económica”. En el mismo señala que hay un principio simple que resume el problema económico: la maximización de una función matemática bajo restricciones. Este principio buscaba formalizar el objeto que tenía la disciplina económica desde la revolución marginalista de los 1870: el estudio de la asignación de recursos dados entre usos alternativos, donde los seres humanos son teorizados como meros “factores de producción” que deciden entre trabajar y actividades de ocio dependiendo de cuál combinación les provea la mayor satisfacción. Al traducir tal problema al lenguaje matemático, Samuelson buscaba poner a la disciplina económica a la par con las llamadas ciencias duras (Ej. física) en términos de lograr una objetividad que revelara leyes absolutas que trascendieran a la historia. Cabe destacar que esta obra es posiblemente la culminación del proceso de cambio que se dio a partir de finales del siglo 19, donde la economía política dejó de llamarse así para ser identificada simple y llanamente como Economía, tratando de echar a un lado los posibles vestigios morales y subjetivos para lograr ser considerada como una “verdadera ciencia”.



Samuelson pasó a ser parte de la facultad del Departamento de Economía del “Massachusetts Institute of Technology” (MIT), donde entrenó a miles de estudiantes a analizar la economía a través de su enfoque matemático que en ciertas formas simulaba la física termodinámica. Su libro introductorio Economics: An Introductory Analysis, que al presente lleva 19 ediciones, se convirtió en el estándar bajo el cual muchos serían introducidos a la economía y a su vez sería el modelo a seguir por otros libros introductorios.



Por varios años Samuelson escribió una columna periodística en Newsweek, donde su eterno rival Milton Friedman también colaboraba con su propia columna en lo que se convirtió en un terreno de intercambios políticos y teóricos. Es notable destacar que Samuelson también sirvió de asesor a las presidencias de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson.



Sus contribuciones a la disciplina fueron muchas y variadas. En ese sentido puede decirse que fue uno de los últimos grandes economistas. Al igual que su mentor Joseph Schumpeter, Samuelson era un generalista en el campo teórico, característica que en el presente es rara entre los que llevan a cabo la carrera académica, donde la especialización extrema es vista como la mejor manera de adquirir conocimiento y lograr fama.



Dentro de sus muchos intereses, Samuelson era un marxólogo. Como mencionara Paul Mattick, “por alguna razón sólo conocida por él mismo, Paul A. Samuelson no puede dejar a Marx tranquilo” (ver Samuelson’s Transformation’ of Marxism into Bourgeois Economics, Science & Society 36, no 3, 1972). Escribió varios artículos académicos sobre las teorías de Marx, donde salía a flote su modernismo acrítico al insinuar que la dialéctica y el materialismo histórico eran nociones metafísicas que no podían ser ciencia. Y es que Samuelson era un darwinista que pensaba que el estado actual de la disciplina reflejaba los avances en la materia de un conocimiento acumulado y no la dimensión hegemónica que la misma exponía. Este pensamiento está recogido en su comentario de que “Funeral tras funeral, la economía va haciendo progresos”, opinión que en cierta manera revela por qué él piensa que la Economía es la reina de las ciencias sociales (ver Credo of a lucky textbook author, Journal of Economic Perspectives 11, no 2, 1997). En este sentido hubiera sido bueno saber cómo Samuelson explicaría que con la presente crisis nuevamente se esté enterrando al muerto conocido como laissez-faire, esta vez en su versión neoliberal.



Sin embargo, es importante mencionar que Samuelson consideraba que había cosas importantes en el trabajo de Marx. Por ejemplo, en una conversación personal el economista Stephen A. Resnick nos cuenta que su compañero de clases en MIT y también economista, el fenecido Stephen Hymer, una vez entró a la oficina de Samuelson para preguntarle qué cosa había enfatizado Marx que era correcta y no estaba contenida en el currículo de economía en MIT. Samuelson contestó de forma inmediata: “la lucha de clases”.



Si bien Samuelson tomaba en serio ciertos aspectos del análisis marxista, es evidente que el fantasma de Marx sigue siendo persona non-grata dentro de la academia y otras esferas públicas como los medios principales de comunicación. Por ejemplo, en el obituario de la versión cibernética del New York Times, inicialmente aparecía una foto de Samuelson (mostrada arriba) con sus libros y se puede observar a su derecha toda una sección de libros relacionados con Marx. Esa foto fue sustituida al otro día de ser publicado inicialmente el artículo por una foto de Samuelson al frente de una pizarra repleta de ecuaciones (mostrada abajo).





Durante la década de los sesenta Samuelson estaba envuelto en una lucha teórica y matemática que se llegó a conocer como la “Controversia de Capital”. En el momento culminante de esos intercambios entre economistas de las universidades de Cambridge en Inglaterra y MIT, en Cambridge Massachusetts, Samuelson aceptó la derrota en un párrafo en una publicación académica que ha quedado en el olvido, dado que la noción teórica que fue refutada en ese intercambio (función de producción agregada) se sigue enseñando y se siguen publicando artículos siguen siendo publicados utilizándola como si la debacle no hubiera ocurrido. De nuevo, no queda tan claro cómo la fe modernista acrítica de corte darwinista de Samuelson en la acumulación de conocimiento queda validada aun dentro de los escabrosos terrenos teóricos.



Finalmente, tenemos que enfatizar que el planteamiento que mencionamos al comienzo sobre la visión de Samuelson en cuanto al enfoque de la economía (la maximización de un objetivo dado unas restricciones) no recoge del todo la realidad evidente de que muchos de los actores en el lienzo socioeconómico buscan precisamente mover esas restricciones a base de poder, y que ese juego es político al igual que económico. Sólo basta con ver cómo se derogan leyes vía el cabildeo de representantes del capital para beneficiarse a sí mismos (p. ej. derogación Acta Glass-Steagall en 1999 por la presidencia de Clinton que fue apoyada por Larry Summers, quien en el presente es asesor del gobierno de Obama).



En el presente vemos paralelos del efecto del divorcio de la política con la economía cuando leemos que Joseph Stiglitz, quien fuera colega de Samuelson en MIT y también ganador del premio Nobel, se cruza de brazos al preguntarse por qué los presidentes George W. Bush y Barack Obama han dado tanto dinero a los bancos y tan poco para asistir a los propietarios de viviendas (“The Money-Man: Super-economist Joseph Stiglitz on how to fix the recession”, The Independent, 9 de febrero del 2010). Stiglitz, al igual que Samuelson si estuviese vivo, podría beneficiarse un poco de la teoría del científico político y economista Thomas Ferguson, quien muestra la relación entre quiénes son los que contribuyen a las campañas políticas y cuáles son las políticas del gobierno elegido. Tal modelo los haría comprender por qué Obama no ha llegado a proveer el cambio que prometía. También podría ayudar a Stiglitz a ver por qué Larry Summers, quien fuera parte del gobierno de Clinton en los años donde se le dio rienda suelta al capital financiero, ahora forma parte del equipo de Obama que se supone que arregle la presente situación. Eso sí, no creemos que ese modelo ayude al Nobel Stiglitz a comprender por qué Larry Summers era el sobrino del fenecido Samuelson.



*El autor es estudiante graduado en el Departamento de Economía de la Universidad de Massachusetts en Amherst y miembro de http://losexpatriados.blogspot.com/.

 

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